Trasteando por la internet me he encontrado un buen puñado de manuales y consejos que aseguran poder convertir a cualquiera que los lea en un guerrero ninja. Ni que decir tiene que estos panfletos tienen el mismo valor que los programas de adelgazamiento en dos semanas, los libros de autoayuda o las películas de Gus van Sant: ninguno.
Pero como habrán notado si se han leído mi intrépida y vibrante autobiografía, servidor aprendió las nobles artes del sigilo y el asesinato político allá por el siglo XVIII, básicamente porque internet aún no se había inventado y me aburría como un mono. Por lo tanto creo estar en posición de obsequiarles a ustedes, jóvenes y apasionados lectores, con un ameno decálogo que les guiará en su propósito de convertirse en un legendario guerrero ninja, con la garantía del sello Shine McShine Premium Quality Test.
Abran los ojos y controlen sus esfínteres durante unos minutos, no todos los días regalo perlas de mi cegadoramente brillante sabiduría así como así.

Lo sé, es la primera imagen que sale en el buscador de imágenes de Google al teclear “ninja”. Y lo sé, no tengo dignidad ninguna. Pero jamás dije que la tuviera.
1. Elimine su identidad
Regla de oro: un ninja no existe. Nadie, absolutamente nadie debe conocer de su existencia. Para ello debe concienciarse y borrar cada huella que haya dejado en su patética y miserable vida anterior. Para ello, tiene dos opciones:
- Prender fuego a los archivos del registro civil, el ayuntamiento y demás dependencias que puedan albergar datos perniciosos. Eliminar sus cuentas de facebook, twitter, tuenti o similares. Rastrear y dinamitar los edificios que contengan los servidores con esos datos, por si acaso. Matar a todos sus familiares y amigos.
- Fingir su propia defunción de manera convincente. El problema es que esto es ilegal en España.
2. Escoja su guarida
Ahora que ya ha borrado todo rastro de su existencia pasada, es hora de elegir el que será nuestro refugio, santuario y base de operaciones. No se conforme con cualquier cosa. Un local de ensayo sobre una bolera al lado de otro local donde la banda de Trash Metal “Iron Alligator” ensaya los findes no le proporcionará la paz y el sosiego que necesita para su entrenamiento. Debe estar preferiblemente en lo alto de una frondosa e inaccesible montaña repleta de exuberante maleza y a ser posible con tigres siberianos y en el Japón feudal.

Algo discretito, tal que así.
3. La motivación
Antes de empezar su entrenamiento, joven aprendiz, debe usted ponerse en situación. Hay que tomar conciencia de que se ha elegido un camino tortuoso, plagado de trampas y dificultades. Si no le gusta, haberse metido a estudiar Magisterio Infantil.
No todo va a ser un camino de rosas, es cierto, pero tiene que ser optimista. Vea películas de Jackie Chan, Jet Lee, Cho Yun Fat, Wang Tun, Ho Chi Ming y el resto de actores de esas películas que siempre reponen en Antena 3. Empápese de las filmografías de Takeshi Kitano o Akira Kurosawa. Duerma entre llunchacos y shurikenes. Lea novelas de ninjas. Ya sabe, esas cosas que hace uno para motivarse.
4. El vestuario
Como cualquiera sabe, hay que vestirse completamente de negro, a lo burka pero más ceñido. Esto es una putada sobretodo en verano si vive usted por Écija o alrededores, pero como ya dije en el anterior punto, a nadie le regalan el diploma de ninja por la cara.
A partir de ahora, toda su ropa será de este color. Si usted tuvo una adolescencia rebelde y autodestructiva (para su dignidad, fundamentalmente) y pertenecía a esa extraña tribu urbana llamada “gotikos“, el autor de este manual lamenta decirle que no podrá reutilizar sus prendas. Demasiadas chapitas y hebillas, ya sabe, no queremos ir por ahí pareciendo sonajeros ambulantes. Por lo del sigilo, y tal.

No, estos no son ninjas. Servidor incluso duda de que pertenezcan al género Homo sapiens
5. La dieta
Aunque pueda parecer un punto trivial, la alimentación de cualquier aspirante a convertirse en un feroz asesino ninja es algo que no puede ni debe ser descuidado. Así que tome papel y lápiz y apunte la serie de alimentos que a partir de ahora y hasta el fin de sus días consumirá con regularidad:
- Arroz
- Algas
Puede combinarlos a su gusto.
Puede que al lector neófito y poco o nada experimentado le resulte una lista bastante parca en lo que a variedad se refiere, pero créanme, dos semanas comiendo esto y sus ansias de asesinar, quemar y violar habrán aumentado en un 2554%. O bien se habrá arrojado desde lo alto de un barranco y estará muerto, lo que considerando el crecimiento demográfico global tampoco es algo demasiado negativo.
Usted puede haber leído cosas como que los ninjas comen ese invento de Satanás llamado sushi. Haga lo que quiera, yo solo le diré dos palabras: Fasciola hepatica.
Y aquí acaba la primera parte de este utilísimo manual. Permanezcan pegados a sus pantallas para la próxima y definitiva entrega, en la que se tratarán en profundidad los aspectos relacionados con el combate, el manejo de armas y eso de volar usando cables.
Mientras tanto, vayan practicando lo que han aprendido hoy.
Hasta la próxima.










