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Review de El día de los Trífidos y otras cosas bonitas.

Antes que nada, feliz año nuevo, por eso de cumplir y tal. Espero que ustedes se montasen una buena fiesta de Fin de Año en condiciones. Yo desde luego no me voy a quejar, pero tampoco esperen que se lo cuente porque es de mal gusto ir fardando por ahí de lo bien que se lo pasa uno. Ahí queda mi sabio consejo de año nuevo, ahora hagan con el lo que les salga de la punta de sus órganos reproductores.

Y dicho esto, paso a la review de la miniserie que les linkeé en las dos entradas anteriores. Bueno, la verdad es que no está mal. Es la adaptación más fiel al libro que he visto de momento, y los trífidos están bastante chulos, pero hay un par de cosas que chirrían bastante, y creo que no hubiese estado mal hacer la serie un poco más larga, porque muchos personajes se quedan bastante desaprovechados. Aún así, recomiendo su visionado.

Por cierto, que lo de poner aquí los enlaces de descarga parece que ha funcionado bastante bien, así que en el futuro esperen más mandanga de la buena en este su blog favorito. Eso sí, se tratará solo de cosas selectas, cortas y preferiblemente británicas.

Y dicho esto, voy a ver si me recupero de esta resaca que aún arrastro vía el método ruso, es decir, bebiendo otra vez.

Permanezcan atentos y sigan visitándome a menudo también este año. Serán recompensados con nuevas perlas de mi inefable y mordaz ingenio. Y esto ha sido todo por hoy, ciudadanos.

The Day of the Triffids 1×02

Aquí el correspondiente enlace.

Los subtítulos, como de costumbre, cuando estén disponibles. aquí. En inglés de momento, cuando estén en español aparecerán en el mismo link.

Y dicho esto, no esperen tener noticias mías hasta pasado fin de año. Que les vaya bien.

The Day of the Triffids 1×01

Aquí el enlace en descarga directa.

Cuando tenga tiempo actualizaré a un link más rápido y pondré los subtítulos.

Buenas noches, hipsters del mundo.

Actualizado: Ya tienen el enlace en megaupload y aquí los subtítulos en inglés (les haré saber cuando estén en castellano.

Tap, tap, tap

Los lectores más avezados se habrán podido percatar de que el anterior post ha desaparecido sin dejar rastro. Podría darles un buen puñado de excusas para tan abominable acción, como que no me venía la inspiración o que no me acababa de gustar cómo estaba quedando, pero en su lugar haré cómo si no hubiese pasado nada y les hablaré de otra cosa totalmente distinta.

Si tienen memoria histórica probablemente se acordarán de aquella entrada en la que hablaba de una de mis novelas favoritas, El Día de los Trífidos. Acababa la entrada diciendo textualmente: “No hay novedades a la vista así que tendremos que esperar a que la BBC se quede sin ideas y decida hacer el remake como ya ha hecho con Survivors y Doctor Who, y mire usted por donde algún directivo de dicho canal debió leer mi blog (y huelga decir, encontrarlo interesantísimo) y pusieron inmediatamente el proyecto en marcha.

Lo que no me esperaba era encontrarme ayer con la noticia de que no sólo han puesto en marcha el remake sino que este será emitido los días 28 y 29 de este mes (a la sazón, mañana y pasado) en formato miniserie. Ni que decir tiene que vivo en un embriagador estado de júbilo desde entonces.

Para compensar mi mala acción de Navidades, servidor colocará aquí los enlaces de descarga directa para que ustedes, ciudadanos de bien, puedan disfrutar también de esta producción británica sin moverse de sus sucias y miserables casas. Estoy de tan buen humor que es posible que hasta ponga los subtítulos, y quién sabe, a lo mejor hasta me da por hacer un review aquí mismo. Todo puede pasar en Navidad, ya saben.

Les dejo con un avance (hay más, pero no abusen de mi generosidad. Si quieren verlos, click en el video y se buscan la vida en el correspondiente canal de YouTube). Ale, pórtense bien en mi ausencia.

El Día de los Trífidos

Supongo que tengo que compensarles de alguna manera por mi prolongada ausencia que, como ya expiqué, obedece a causas que escapan a mi control. Y como la verdad es que la blogosfera últimamente apesta que da gusto, con miles de blogs repitiendo los mismos temas una y otra vez (de verdad, es como mirar veinte veces el mismo blog, solo que con formatos distintos) y gente citándose a si misma (acto que considero la cúspide del garrulismo y el mal gusto), pues que mejor que obsequiarles a ustedes, amantísimo público, con un post fresco, original y chispeante.

Por eso voy a inaugurar sección y así de paso les hablo de una de las novelas de ciencia ficción que más me gustan y que más ingredientes de aventura y emoción sin pretensiones aparentes presenta (y es aquí donde radica el encanto del género Pulp, todo es mucho más de lo que aparenta). Me refiero a El Día de los Trífidos, del escritor John Windham.

De todos es sabido que todo escritor inglés que se precie debe, al menos una vez en su carrera, destruir Londres, Inglaterra y el mundo (en este estircto y nada casual orden). Así el resto de los mortales podemos deleitarnos con bellísimas estampas de los puentes sobre el Támesis totalmente desiertos y libres de esa inmundicia humana.

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“¿Pero donde coño debe haber un contenedor amarillo de esos? Puta mierda de reciclaje…”

Esto es precisamente lo que hizo este señor en 1953, pero en lugar de recurrir a temas tan trillados como las epidemias (de virus o de zombis) o las guerras nucleares (que lo dejan todo hecho unos zorros y así no se puede disfrutar de las ciudades desiertas en condiciones), Windham ideó un combo tan aterrador como mortal.

Una noche, de buenas a primeras, aparecen sobre el cielo millones de luces verdes, debidas al parecer al paso de la cola de un cometa sobre nuestra atmósfera. Toda la humanidad sale al balcón a contemplar el espectáculo, y al día siguiente todos se han quedado ciegos. Todos menos unos cuantos que, por h o por b (genial expresión, por cierto, solo comparable a “entre pitos y flautas“), no han contemplado el fenómeno y se han librado de quedarse como Ray Charles. Para rematar la faena, y como si lo de dejar a la humanidad ciega no fuese suficiente, el autor se saca de la manga a las criaturas más terribles que han podido existir sobre la tierra; los Trífidos, una especie de plantas que pueden caminar y que tienen un aguijón de dos metros de jargo cuyo veneno mata a la gente en el acto. Claro, cuando las personas podían ver bastaba con cortarles el aguijón y así cualquiera podía tener un trífido como mascota, pero ahora que van todos dando tumbos pues como que los vegetales lo tienen más facil a la hora de zamparse a sus anteriores criadores. Pura justicia poética.

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Parece una inocente petunia pero en realidad es una imparable máquina de matar.

A partir de ahí, los pocos personajes que aún conservan la visión pugnan por escapar de una Inglaterra devastada por los trífidos, que se reproducen con la misma rapidez que los realities en las cadenas de televisión. Entremedias hay tiroteos, acción, aventura, romance y diálogos molones de esos que desaparecieron con los 50.

La novela es muy popular en Reino Unido, donde se hizo una adaptación al cine (muy cutre) y una serie de televisión de la BBC bastante más decente y con protagonistas armados con toda clase de utensilios para acabar con las plantitas de marras y una estética muy sesentera.

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“- Aigh, que asco, un hierbajo de esos! Corre, disparale a los ojos!”

“- Pfff, a esta tia me la tiro seguro”

Hace unos años se estuvo comentando que John Carpenter había comprado los derechos y que preparaba una adaptación, pero todo quedó en papel mojado. No hay novedades a la vista así que tendremos que esperar a que la BBC se quede sin ideas y decida hacer el remake como ya ha hecho con Survivors y Doctor Who.

Por cierto, hay una continuación de la novela, llamada La Noche de los Trífidos. La escribe un tal Simon Clark, y no está mal del todo. Su lectura puede ser incluso recomendable, pero si quieren, pueden leer solo el libro original y les aseguro que quedarán encantados. Si no, es que es usted de esa clase de personas sin criterio ni gusto ninguno y no se moleste en volver por aquí. Coja un ejemplar de El Código da Vinci, áteselo al tobillo y arrójese al primer pantano que encuentre y que tenga más de tres metros de profundidad.