Una de las cosas buenas que tiene estar de vuelta nuevamente por este simpático país (para compensar el calor infernal, la cerveza cara y la poca promiscuidad de las mujeres, en general) es el poder contar con A) un PC y B) una conexión a Internet decente, lo que únicamente me lleva a que esté pasando las vacaciones sin levantar los dedos del teclado ya que, tal y como prometí, me he instalado de cabeza el Fallout 3. Les digo esto porque es posible que la próxima actualización tarde en llegar, o no, pero mi único objetivo en este momento es patear el mayor número de supertraseros de supermutantes posibles. Fuck yeah.
Llevo tres dias jugando, así que no les puedo dar una opinión formada del juego, más allá de decir que han respetado bien la ambientación pero se le nota un abismo enorme entre las posibilidades que ofrecían las dos primeras entregas y esta última. Veremos que tal.

Servidor (y tres colegas) paseándose por Wasteland en motocarro.
En la próxima entrega les hablaré de zombis. Sí, otra vez.
Pórtense bien en mi ausencia.
2008 parece un buen año. No solo tiene una rima de lo más chachi y molona sino que además en otoño llega el Fallout 3, la secuela de la secuela del mejor juego de ordenador de todos los tiempos sin lugar a duda ninguna. Es muy probable que un día de estos les cuente algo sobre este juego de rol post-apocalíptico, pero a lo que he venido hoy no es a eso.

El uso de unos auriculares baratos puede tener consecuencias catastróficas
Para amenizar la espera Bethesda (compañía que adquirió los derechos tras la bancarrota de Interplay) tiene una página web completamente en castellano sobre el juego y con un diseño impresionante donde podemos descargar fondos de pantalla, el trailer del juego y muchas más cosas. También ha lanzado esta semana en una sección que de llama “Diarios” una completa descripción de una de las facciones del juego, nada más y nada menos que La Hermandad de Acero, que son como una especie de caballeros templarios que van en busca de los últimos resquicios de tecnología en el mundo de después de los pepinos nucleares. Pero para que contárles yo nada si pueden ir ustedes mismos y leerlo con sus propios ojos. Pasen y lean.
Hale pués, disfruten y sigan leyendome con asiduidad. Serán recompensados cuando llegue el nuevo orden.