Biografía:
Nacido en el 12541 en New Alcoy, Methea, en la constelación de Omicrón III, Shine McShine tuvo una pacífica infancia hasta que a los siete años el Reactor de Fluzo de al lado de su casa explotase accidentalmente, destruyendo el planeta y enviando al joven McShine a través del tiempo hasta la Inglaterra del siglo XVIII.
Pronto se unió al ejército de Su Majestad para combatir en las guerras napoleónicas, sirviendo como consejero del Duque de Wellington, de quien aprendió tácticas de batalla y el arte del buen vestir. Tras la guerra, se retiró al Japón feudal para perfeccionar sus habilidades ninja. Su entrenamiento de varias décadas tocó fin tras el visionado un western de Clint Eastwood, momento en el que decidió que lo de pegar pataditas era de nenas.
Shine McShine se dirigió entonces al Lejano Oeste en una ardua travesía a nado por el Océano Pacífico, durante la cual tendría que enfrentarse a tiburones, ballenas mamut y pirañas marinas. Al poco de llegar se labró una reputación sin precedentes como pistolero y jinete. Combatió en la Guerra Civil americana, donde patentó la ametralladora láser, ingenio que no prosperó debido a que el láser no se había inventado todavía. Tras la contienda regresó nuevamente a la Inglaterra Victoriana, estableciéndose en Londres como detective privado, con tan gran éxito que hasta el escritor sir Arthur Conan Doyle se inspiró en él para crear a su más célebre personaje, Sherlock Holmes.
Abrumado por la fama y las jóvenes virginales ávidas de sexo que se agolpaban a las puertas de su casa, McShine se retiró a la tranquilidad de las estepas siberianas para meditar sobre las cuestiones trascendentales del mundo. Estando en Rusia fue sorprendido por la Revolución Bolchevique, que vería en el acaudalado y sexualmente embriagador McShine un enemigo peligroso para la Unión Soviética. Tras derrotar fácilmente tres batallones enviados a capturarle, el propio Stalin, enfurecido, se dirigiría en persona a su encuentro, dando comienzo así a una batalla épica que duraría tres días con sus seis noches, y que arrasaría tres aldeas de campesinos, una factoría industrial y un centro de rehabilitación para politoxicómanos.
Viéndose incapaz de ganar, el Camarada Stalin decidió que McShine no era un enemigo para su patria, así que ambos acordaron el armisticio y luego se fueron de cañas. Fue el propio líder soviético el que le proporcionaría las instalaciones supersecretas de los Urales donde Shine McShine establecería su fortaleza.
Desde entonces ha intervenido de un modo u otro en los acontecimientos de mayor enjundia de la historia del mundo, siempre desde la sombra. En la década de los 50 diseña los planos de lo que sería la futura Internet, pero estos caen en manos de un espía Norteamericano con resultados consabidos. Cabreado por este hecho, McShine provoca retroactivamente el Gran Terremoto de San Francisco, acabando con la vida de miles de americanos. El presidente Eisenhower le visita, le pide perdón y le suplica piedad, con lágrimas en los ojos. McShine se apiada de él y acepta sus disculpas. Durante el resto de la Guerra Fría se mantiene como un mero observador en la lucha entre las grandes superpotencias, mientras devora kilos de palomitas y desarrolla su propia tecnología armamentística.
Tras la caída de la URSS, las pista de Shine McShine se pierde durante más de una década, hasta que reaparece a mediados de la primera década del siglo XXI en internet, causando gran regocijo entre sus admiradores y profunda consternación (y un miedo atroz) entre sus detractores. En 2005 empieza a escribir en el blog La Exhibición de Atrocidades, que luego abandonaría para establecerse en El Desayuno de los Campeones, aclamado unánimamente como el mejor blog de la historia de la creación.
Así fue, así ha sido siempre y así seguirá siendo, hasta el fin de los días.



