Archivo de Agosto, 2009

Batallitas veraniegas del tío McShine

Hola, queridos lectores.

Como últimamente ando muy poco inspirado (uno no puede ser tan genial siempre), en lugar de calentarme la cabeza pensando alguna tontería relacionada con zombis o apocalipsis nucleares (lo que me llevaría algo más de media hora), les voy a hablar un poco de mi vida.

Mañana tendría que estar camino de Aranda de Duero para pasar tres dias en un festival, pero gracias a que mis amantísimos amigos cambian más de opinión que de camiseta y por lo tanto no se puede decidir nada hasta última hora, pues nada, no vamos. Si leéis esto chicos, os sigo queriendo, pero ojalá se os gangrene el escroto.

Para compensar, y como somos una pandilla de gafapastas pedantes sin nada mejor que hacer (como ir a algún festival, ejem ejem), hemos montado una maratón de películas sobre estrellas del rock’n roll. Ya llevamos Jhonny Cash y Jerry Lee Lewis. A ritmo de una al día, calculo que para mediados de Octubre habremos acabado con todo el repertorio.

En otro orden de las cosas, mi to-do list para este mes de Agosto es el siguiente:

  • Golpear a un telepredicador en la cara.
  • Fabricar una jukebox.
  • Fabricar un alambique.
  • Aprender de una puta vez a usar el photoshop (sí, ok, cincuenta latigazos y tal).
  • Nada más.

Ya les contaré si he tenido algún éxito.

Sigan visitándome. Es posible que en breve encuentren aquí un útil y completo manual para el cultivo y fabricación casera de opiáceos, o quizá una crítica implacable aderezada con un humor cáustico de alguna película de Julio Medem, u otra entrada hablando de como deberían actuar ante una oleada de zombis radiactivos si se encuentran sitiados en el tejado de un centro comercial.

O quizá, y más probablemente, una entrada inútil y aleatoria, como la presente.

Per lo importante es el amor. Y yo les quiero a ustedes. A todos. Sí, también a usted, tontaco.

Buenas noches.

El día en que soñé que salvaba a la humanidad de una invasión alienígena matando a Berlusconi

En una exhibición descarada de falta de vergüenza y dignidad, esta entrada está posteada doblemente aquí y en mi tumblr (con algunas modificaciones). Vayan acostumbrándose, que bastante hago ya por ustedes.

El otro día soñé de nuevo con invasiones alienígenas. No es la primera vez que me pasa, pero fue lo bastante nítido como para que me acuerde de todo al detalle, y eso que me acosté borracho. También es bizarro en el sentido en el que solo un sueño puede ser, así que espérense lo peor.

Me encontraba yo en una zona de Praga llamada Vysherad, que es una de las partes más bonitas de la ciudad. El cielo estaba gris (o anocheciendo, el caso es que no había demasiada luz) cuando de entre las nubes sale un bombardero Stealth. Yo estaba con alguien (creo que Audrey) y le comentaba que aquello era muy raro. Luego el bombardero bajaba y resultaba ser mucho más grande de lo que parecía. Grande que te cagas, vaya. Luego se posaba lejos, en medio de una muchedumbre, y de su interior salían los robots esos que salen el la portada del disco de los Flaming Lips (Yoshimi Battles the Pink Robots) y empezaban a lanzar rayos y a matar a la gente.

yoshimi.jpg

too much music damages your brain 

Y entonces el sueño se traslada a una habitación en la que solo estamos yo, Berlusconi y la rubia esa que sale al final de la segunda temporada de Doctor Who, que era la jefa de los extraterrestres. Ella me llevaba a un lado y me decía que estaban allí en son de paz y que solo habían venido a llevarse a Berlusconi, que en realidad era un alienígena fugitivo. A mí aquello me olía a trola, fundamentalmente porque había visto como mataban a un montón de civiles inocentes, así que al final descubro que tanto il Cavagliere como la rubia estaban encompinchados, así que cogía un cuchillo de carnicero de 17 cm y procedía a hundírselo en el pecho al primer ministro, para acto seguido cortarle la garganta a la jefa.

Hecho esto, paso a encontrarme en un instituto (ya he dicho que era un sueño muy bizarro) infestado de aquellos robots que tenían tentáculos que intentaban agarrarme, Estaban a punto de conseguirlo cuando aparece un tipo al que conocí en Praga (y que nunca me cayó muy bien me cae como el culo) en una moto y con una escopeta. Me saca de allí y me lleva con la resistencia.

Mire usted por donde, la resistencia estaba alojada en un edificio enorme parecido al Pentágono pero bajo tierra. Allí me recibían como a un héroe porque había matado a los líderes invasores yo solo (soy así de fantástico hasta en sueños) y luego nos mirábamos todos con cara de preocupación preguntándonos quién sería el nuevo líder.

El sueño acababa con Joe Biden (vicepresidente de los USA) entrando en una sala llena de monitores. Tras él, dos robots alienígenas entran escoltándole. Biden sonríe. Yo me despierto.

joe-biden.jpg

Ya sabía yo que esa sonrisa tan condenadamente carismática no podía esconder nada bueno 

Le he estado dando vueltas y no le encuentro un significado. Así que les dejo a ustedes, amables lectores, la responsabilidad de interpretar este lisérgico y psicotrópico sueño. Yo les recompensaré con drogas con montones de gratitud. Son los mejores, les quiero a todos.

Que duerman bien.