Archivo de Marzo, 2009

Películas que ustedes deberían ver antes de su inminente defunción (II)

Que tito Clint es el ser humano más duro que ha existido sobre la faz de la tierra es algo que no debería discutir nadie. Por supuesto, cada uno es libre de pensar o decir lo que le salga de la punta del cilindro, pero hay verdades tan obvias que cualquiera que se atreva a discutirlas merece la repulsa y escarnio de la sociedad.

Pero no vengo a hablarles hoy de ninguna película del señor Eastwood, que eso creo que ustedes pueden encontrarlo en miles de blogs más prolíficos que este (pero ni por asomo con tanto estilo y genialidad). Pero el caso es que revisando la Trilogía de los Dólares me ha venido a la memoria otro spaghetti-western que, si bien no es comparable con la obra maestra del señor Leone, a buen seguro les proporcionará horas de diversión y deleite.

Les hablo, como no, de Django.

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El cartel promete una orgía continua de muerte y destrucción. Lo que viene a ser una peli buena, vaya.

Si quieren los datos técnicos, se los buscan en la correspondiente entrada de la Wikipedia. Yo aquí he venido a hablar de mi libro de la película como lo que es, una obra maestra de lo que debería ser un western en condiciones.

La peli empieza con Django caminando por el barro arrastrando un ataúd. Probablemente el mejor inicio posible para cualquier film (exceptuando una explosión nuclear, obviamente). Pues eso, resulta que el tio llega a un pueblucho de mala muerte de algún lugar del sur profundo de los Estados Unidos justo después de la guerra civil. Como el tio es más chulo que dos pistolas, se planta en medio del pueblo, gobernado por paletos ex-confederados armados, ataviado con un traje unionista. Esto, claro, pilla al cabecilla de los rednecks (un ex-coronel que se dedica a practicar tiro al blanco con mexicanos, en una escena que luego Spielberg plagiaría descaradamente en La Lista de Schindler) un poco por sorpresa, por lo que deciden ir a vacilar al bueno de Django.

Error.

Después de ventilarse a los cinco compinches del coronel sin levantarse de la silla, nuestro protagonista se planta ante este y le pregunta que cuantos hombres le quedan, a lo que el militar responde “cincuenta“, y Django le sugiere que la próxima vez venga con los cincuenta todos juntos, que así será más divertido.

El coronel huye humillado y cabreado, y hora y media (aprox.) después se planta en medio del pueblo con sus cincuenta colegas al más puro estilo de los gitanos de mi barrio. Algo a lo que nuestro antihéroe reacciona ajustándose el sombrero, escupiendo un gargajo de color negro y abriendo la tapa del ataúd que llevaba arrastrando al principio de la peli, y de cuyo interior saca esto:

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Ahora vais a vacilarle a vuestra puta madre

Lo que pasa a continuación a buen seguro se lo pueden imaginar. Bueno, pues todo esto pasa tal que como en la primera media hora de metraje. Luego vienen mexicanos revolucionarios, venganzas, traiciones, Django ligándose a la chavala de turno y recibiendo soberanas palizas sin derramar una lágrima.

Porque Django era un tipo duro de cianuro, con dos pelotas de acero forjado y capaz de matarle antes de que pueda usted decir prestidigitador. Un antihéroe de los que ya no quedan, porque antes el cine era cine y hacer morder el barro a cincuenta matones racistas confederados era el pan de cada día.

Así que sin más les animo a que descarguen la película, si es que la encuentran. Me lo agradecerán eternamente, ya verán como sí.

Y se acabó por hoy. Yo me vuelvo a seguir enriqueciendo uranio para mis maléficos fines. Ustedes vuelvan a lo suyo.

P.D. Por cierto, he leído que existe una segunda parte que roza niveles de bizarrismo solo alcanzados por alguna que otra superproducción de los de Troma, con Django repartiendo amor por el Amazonas, piratas y vampiros. Ni que decir tiene que dicha peli está entre mis prioridades de búsqueda y captura. Permanezcan atentos.

 

It’s always raining in Czech Republic

Ultimamente he detectado en la internete un revuelo inaudito con el lanzamiento de la cosa esa llamada Spotify, que por lo que parece ser es un servicio que te permite escuchar música en streaming (es decir, sin descargar). Ya he visto a gente tirar a la papelera de reciclaje toda su colección de música mientras se masturbaban con queso robado pensando en lo superguay del programita en cuestión.

Bueno, aquí su humilde servidor no puede opinar del invento más allá de lo que he leído en la Wikipedia y en varios blogs de por ahí. Pero, sinceramente, no sé en que se diferencia de Deezer, de la que tanto he hablado aquí y en otros sitios. Vale que la página en cuestión era (y supongo que sigue siéndolo) menos de fiar que Andrés Pajares en los aseos de una discoteca y que de tanto en tanto la mitad de las canciones se bloqueaban, pero últimamente todas las canciones vuelven a estar disponibles para uso y disfrute de gente tan estupenda como yo. Así que básicamente, no entiendo a que viene tanta algarabía.

Pero igual me equivoco (aunque sería la primera vez en mi vida que me equivoco en algo, así que tampoco creo), porque, como les he contado, no he probado el programita, y todo gracias a esto:

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No vean como me jode lo de “your country”

Sí, amiguitos. Aquí en la República Checa no funciona nada. Veoh está censurado, la mitad de videos de YouTube “no están disponibles en su país”, y así un largo etc. Algo en mi interior me hace sospechar que un organismo similar a la SGAE pero en checo (me aterra pensar el nombre que puede tener aquí, donde palabras tan simples como helado se llaman smrzlina, terrible, espantoso, a donde vamos a llegar) anda detrás de toda esta mierda.

Y para colmo, hace un frio de pelotas. Y sí, ya se que en España están a veinticinco putos grados y todo el mundo está en la playa disfrutando de un delicioso tinto de verano mientras cultivan su particular colección de melanomas. No sé como no se les cae la cara de vergüenza. Ingratos.

Que asco de país, copón.

El caluroso verano de 2002

De normal la gente no me suele tomar en serio cuando digo que es más que probable que el mundo se vaya a tomar vientos a las primeras de cambio debido a una guerra nuclear de esos que salían en los documentales americanos de los años 50. Pero claro, de normal la gente también ve cosas como Los Hombres de Paco o escucha bazofias como Macaco, claros atentados contra el buen gusto. Y sí, soy un nazi intolerante en cuanto a gustos musicales, pero me lo puedo permitir porque soy así de chulo y puedo hacer cosas como esta y usted no:

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Si esto les parece acojonante esperense a verme haciendo malabares con pirañas rabiosas en llamas

Pero no se preocupen que aquí estoy yo para sacarles de su error (el error de no tomarme en serio, vaya). Les voy a contar una historia real tan terrorífica que hará que sus atributos mengüen hasta convertirse en dos pasas pochas.

Corría el verano de 2002. Como quizás no recuerden, en aquel entonces India y Paquistán se habían puesto gallitos el uno con el otro por un cacho de tierra estéril y feo llamado Cachemira. Ambos países habían sacado a relucir su armamento nuclear y se dedicaban a hacerse el chulo detonando tests de la misma manera que en su dia hicieron Rusia y Estados Unidos, con la salvedad de que aquí ambos contendientes estaban pared con pared.

Esto, claro, no le hacía mucha gracia a USA (que tenía miles de soldados en Pakistán) ni a la Unión Soviética de Putin Rusia de Putin, que observaban con detenimiento como dos naciones que en conjunto suman la cuarta parte de la población mundial pulían sus pepinos nucleares en la ya clásica competición de a ver quién la tiene más grande.

Como sabemos, la cosa no pasó a mayores. Pero.

Pero el 6 de Junio de ese año, los satélites, sismógrafos y estaciones de medición de todo el planeta detectaron una detonación nuclear de 26 kilotones en el Mediterráneo Occidental, entre Libia y Grecia, algo más que dos veces la bomba de Hiroshima. Esto debió poner nerviosa a mucha gente, y no fue hasta que muchos pantalones ya se habían limpiado que se descubrió que tal detonación se debía a un meteorito de unos nueve metros de diámetro que nadie había detectado.

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¡Zas, en toda la boca!

Si ya de por sí es preocupante que ningún científico gafotas se hubiese percatado de que se nos venía encima un bólido de ese tamaño, lo es todavía más el pensar que, si esto hubiera ocurrido solo dos horas más tarde (por eso de la rotación y tal) el llomo en cuestión habría caído en medio de Cachemira (que está a la misma latitud). Servidor duda mucho de que dos países en pleno conflicto nuclear se hubiesen parado a enviar un equipo especializado al lugar a comprobar si existían trazas de Tritio y Deuterio antes de apretar el botón rojo y mandar a media población a la estratosfera y a la otra media de vuelta a la edad media con el añadido de estupendas mutaciones y cánceres por doquier. Ya ven lo que es la casualidad.

Curiosamente, ese mismo año pero en Septiembre, otra detonación nuclear se registró en Vitim (Siberia), pero en este caso si se detectaron trazas de material nuclear. El presidente ruso se apresuró a decir que sin duda se trataba de un meteorito extremadamente raro compuesto por Uranio o similar, y que a eso se debía. Luego, se encendió un puro, apuró su copa de vodka, firmó la orden de ejecución de algún periodista disidente y se repantingó en su silla favorita.

Y esta es, a grandes rasgos, la historia de como casi el mundo vive su primera guerra nuclear. Decía Herodoto algo así como que era una putada que el ser humano supiese tantas cosas y no pudiese controlar casi nada. Bueno, dudo que Herodoto dijese putada, pero creo que ya me han entendido.

Todo esto que les he contado lo podrán encontrar en la Internete y a buen seguro en la Wikipedia, pero como castigo por su falta de fe no les voy a poner enlaces. se lo buscan ustedes, vagos, que son unos vagos.

Hasta la próxima, ciudadanos.