Como hace tiempo que ustedes y yo no tenemos una conversación de tú a tú (que es una forma de hablar, porque ni esto es una conversación ni yo les hablo de tú, sino de usted, que yo soy muy respetuoso con mi amantísima audiencia aunque esta no se haya dado cuenta porque es gilip… esto, sigo), pues que menos que contarles la ordalía física, mental y sobretodo económica que he pasado hoy.
Y es que hoy he estado a punto de comprarme un iPhone.

Concretamente este.
La historia empieza cuando vuestro humilde servidor ha llegado a casa y ha visto que en el lector de feeds (che que moderno soy) el estupendástico blog Appsmac ponía en venta un modelo de iPhone casi nuevo de 8 gigas. Lo malo era que el primer interesado se lo quedaba. Le he enviado un mail preguntando el precio, y su contestación me ha llegado estando en clase. Tratándose de lo que es, estaba claro que no lo iba a conseguir más barato de lo que lo ponía.
Ese, queridos lectores, fue el momento en que se juntaron en mi fornido y sensual cuerpo miles de emociones nuevas. Mi mente bullía de preguntas al estilo “¿debería realmente comprarlo?” “¿De veras lo necesito?” “¿Se podrá ver porno ahí?” “¿Me acabará de convertir esto en el snob repelente que estoy destinado a ser?” etc., etc.
Cuando ya dejé de pensar (que fue muy rápido porque uno está acostumbrado) decidí confirmar el pedido, preguntándome como coj puñetas iba a recuperar el dinero. Ya me había hecho a la idea de ir poniendo el culo en venta cuando recibo un último email diciéndome que sorry, que otro chico lo había pedido tres minutos antes. Precisamente los tres minutos que había perdido pidiéndole opinión a SkullBoarder. Moraleja: nunca pidan opinión a SkullBoarder. Nunca.
Y esta es la sucia historia de como casi consigo el iPhone. Casi. Lo que me recuerda a un chiste que escuché una vez:
- Oye, ¿que tal tu viaje de bodas?
- De puta madre, follé casi todos los días.
- No me digas!
- Sí. Casi follé el lunes, casi follé el martes…
P.D. De todas formas, me ha dicho el webmaster que si el maromo ese no paga mañana a las 6, el teléfono es mío. Esperen actualizaciones.
P.P.D. Sigo pobre. Solo que un poco menos pobre. Sha la la la…
P.P.P.D. y de postre, un video del iPhone. ¡iPhone Bitch!



