Archivo de Abril, 2008

Cafeinómanos Anónimos

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Misericordia por favooooor…

Estomago chungo. No café. No cafeina. No reflejos. Tres días y contando. Mono. No café. No cafeina. Matadme. Matadme por favor.

La apabullante pero verdadera historia del cura volador y sus trágicofestivas consecuencias

Les tengo abandonados, lo se. Se supone que este es un blog personal y que debería escribir cuando me saliera de la punta del cimbrel, sí, pero siento que tengo un compromiso tanto con ustedes, fieles y ávidos lectores, como conmigo mismo. Lo que pasa es que la astenia primaveral unida a mi condición de vago redomado y a la proliferación de series de televisión que visionar en mis horas muertas hacen que no saque tiempo para actualizar este antro de depravación tanto como me gustaría. Quiero decir, no pretendo ser como Microsiervos, pero no estaría mal un poco más de constancia. El problema es que constancia, lo que se dice constancia, no la he tenido en mi vida y no creo que vaya a tenerla a estas alturas. Que le vamos a hacer. Tendrán que acostumbrarse a que mis perlas de genialidad vengan dosificadas.

Aún así voy a hacer un esfuerzo y voy a hablarles de una historia de rabiosa actualidad (y no se me acostumbren, malandrines, que les veo venir), concretamente, la del cura volador brasileño ese que ha desaparecido sin dejar rastro.

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All the way to heaven

La historia es esta. Un párroco del pais carioca (como las pinturas) decidió atarse mil globos para batir un record Guiness y estar más de 19 horas en el aire de esa guisa. El problema es que, tras elevarse 5 kilómetros, este señor desapareció del mapa y ya no se supo nada más de él, con la excepción de unos globos que se han encontrado en el mar. Y hala, ahí tienen a las autoridades de todo un país busca que te busca. Con toda probabilidad este hombre está criando malvas, lo cual debería ser triste si no fuera porque la historia es rocambolesca a más no poder.

Para más inri, lo que pretendía el susodicho cura era recaudar fondos para… para construir un área de descanso para camioneros. Ejem. Eso sí, con su capillita en lugar del clásico prostíbulo de nombre cómico al estilo “Sexy Woman” o similar. Y digo yo, mira que morir por eso. No se, podrías arriesgar tu vida por la persona a la que amas, por los niños que se mueren de hambre en el mundo, por la paz, yo que se, esas cosas tan supuestamente nobles por las que uno se juega el pellejo. Pero por una parada de camioneros… Bueno, es su cultura, hay que respetarla…

El caso es que algo parecido ya le pasó a otro tipejo una vez con resultados menos trágicos pero igualmente cómicos y cuya historia pueden leer aquí, porque yo soy así, generoso como el que más. Adoradme, plebeyos.

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¡Yaha! Apuesto a que nadie esperaba esto.

Y con esta sorprendente e inesperada aparición concluye la historia del cura que quería ser palomo paloma. Sigan leyéndome a menudo, prometo recompensar su fidelidad. Además, por si no se habían percatado (que despistados son ustedes, caramba) pueden seguir mis aventuras en forma de fascinantes y divertidos enlaces en mi Tumblr. Doble dosis de Shine McShine, ¡no se quejarán!

Hale, vuelvan a sus quehaceres.

Interpost (III)

Por esto Arcade Fire son la mejor banda del mundo. Sin discusión posible.

Esto es el Futuro, señora

Hay países que son necesarios. También hay países que sobran, como Argentina o Italia, pero los hay que son imprescindibles para nuestra existencia.

Por ejemplo, Japón. No solo son los principales exportadores del mundo de dibujos creadores de infantes epilépticos y apollardados y frikis gordos con acné disfrazados de Sailor Moon, sino que también patentan cosas como esta:

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Ahora falta saber si esa cosa tendrá una trampilla para poder hacer aguas mayores, digo yo

Según su inventor, se trata de un traje biónico capaz de aumentar la fuerza de quien lo vista considerablemente, permitiéndole cargar, por ejemplo, con 30 kilos de peso sin esfuerzo aparente. Además, en un alarde de mala hostia y cinismo exacerbado propio del país nipón le han puesto por nombre HAL.

Si amigos, han leído bien. ¡Un traje biónico que incrementa la fuerza! ¡Mis plegarias han sido atendidas! ¡Ah, jolgorio y algarabía! Ya me imagino equipado con uno de estos trajes unido en un terrible combo mortal a uno de estos, combatiendo a mis enemigos mientras salto sobre sus cabezas para aplastarlas en una orgía de sangre y sesos al tiempo que suelto algún comentario mordaz y terriblemente apropiado, al estilo de “maldita sea Joe, has puesto todo esto perdido“, y cosas por el estilo. Si ustedes no imaginaban así el futuro no se que clase de infancia han tenido, pero láncense de cabeza al primer pozo o fosa séptica que encuentren.

El futuro ha llegado, señora. Y todo gracias a un puñado de frikis japoneses con los suficientes cojones para hacer algo que el resto de los mortales solo imaginábamos. Ja! Punto para esos tipos bajitos.

Por cierto, se que muchos de ustedes tienen dificultades a la hora de distinguir un chino de un japo. Créame, no hay nada más sencillo. Si lleva bata, es un japo. Si no, es chino. Fácil, ¿verdad?

Y aquí acaba mi perorata de hoy, pero no quiero despedirme sin dejarles un regalito muy en la onda del post de hoy. Queda mucho para llegar a esto, pero todo se andará. Paciencia y cerveza fría, amiguitos…