Genialidad

El otro día me devolvieron un libro. Lo abrí aleatoriamente y encontré este pequeño fragmento:

Tenía razón. Los procesos de manufacturado estaban destruyendo el planeta y, además, por lo general, lo que se manufacturaba era asqueroso.

Después, Trout también hizo una buena observación.

- Bueno -dijo-, yo antes también era conservacionista. Lloraba y gemía cuando la gente disparaba a las águilas con armas automáticas desde los helicópteros y todo eso, pero ya lo he dejado. En Cleveland hay un rio tan contaminado que la porquería se pone a arder más o menos una vez al año. Antes eso me ponía enfermo, pero ahora me causa risa. Cuando algún buque cisterna vierte accidentalmente su carga en el mar y mata a millones de pájaros y a miles de millones de peces, me digo: “Mira, más poder para la Standard Oil” o la que sea. -Alzó los brazos como celebrándolo y dijo-: ¡El culo levantemos y por la gasolina Mobil brindemos!

Al camionero aquello le molestó.

- Me está usted tomando el pelo -le dijo.

- Me he dado cuenta de que Dios no es conservacionista -dijo Trout-, así que, además de un sacrilegio es una pérdida de tiempo. ¿No ha visto usted nunca alguno de Sus volcanes o de Sus tornados o de Sus maremotos? ¿Nadie le ha hablado de las glaciaciones que organiza cada medio millón de años? ¿Y que me dice de la enfermedad de los olmos? Para usted es una buena medida conservacionista, ¿no? Y todo eso lo hace Dios, no el hombre. Es probable que justo cuando consigamos limpiar nuestros ríos, Él haga que toda la galaxia estalle como si fuera de celuloide. Eso es lo que era la estrella de Belén, ya sabe.

- Qué era la estrella de Belén? -dijo el camionero.

- Pues un fragmento del estallido de toda una galaxia como si fuera de celuloide -dijo Trout.”

Este libro es El Desayuno de los Campeones, de Kurt Vonnegut Jr. La calificación de genio se le queda corta a Vonnegut. Es un maestro de maestros, un bufón malvado e inteligente que reduce la existencia a la mínima expresión de simpleza para hacernos ver la estupidez de los actos más cotidianos, que sacude los cimientos de nuestro universo y se presenta como el Gran Titiritero del absurdo y del humor negro. Es como un Antoine de Saint-Exupéry pero con un montón de mala leche y crueldad. Entenderán, por tanto, que el nombre de este blog no es casual. Se lo debo a este hombre que, como suele decirse, ya no se cuenta entre los vivos.

Y cosas por el estilo.

1 Respuesta a “Genialidad”


  1. Icono Gravatar 1 socioapatia

    Me trajeron los Reyes “Matadero 5″ A ver cuando le echo un ojo

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